lunes, 20 de agosto de 2018

De bromas, BDSM y amor.

Estoy ahí, en medio de tu ternura y desprecio.

Desde pequeña desarrolle un odio por las bromas. 
Para mi una broma es hacer sufrir a alguien que puedes querer o no y disfrutarlo.

A comparación del sado donde puedes hacer cosas supuestamente dolorosas pero que le causan placer al que lo causa y al que lo recibe. 

No sé si es por la edad pero cuando veo en mi timeline algún vídeo de bromas o de gente que se cae en lugar de reírme me duele su caída.
Tal vez me estoy amargando o quizá sea tantita empatía. 

No me gusta ver a la gente que quiero sufriendo, ¡aunque se lo haya buscado!

Me han dolido tantas cosas que quisiera evitarle el dolor a los demás aunque también creo que eso me hizo el poder pensar ahora de esta forma. 
Y no es que haya sufrido tanto o que haya tenido una mala vida, pero sé como duelen algunas palabras, sé como duele el desprecio, el abandono, esas miradas, esa violencia y no, no se la deseo a nadie. 


Lo triste de esto es que justo a ti parece encantarte hacer sufrir a los demás.

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